La columna de D'Vinci - Notus Noticias
D´Vinci2 junio, 2018
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Por: MakaBrown

La “Chikis” era una mínima joven, pero “en edad de merecer”.  Y eso lo sabía perfectamente “El Negro”. Todas las noches la acechaba esperando el momento exacto para declararle su amor. Y con mayor razón, ya que no había más gatos por el barrio, podría decirse que era el gato macho alpha, líder de la colonia… el único. Y al no haber más competencia, la “Chikis” pronto caería en sus garras.

La “Chikis” no era una gata normal. Pasar tanto tiempo junto a la ventana, observando a los perros callejeros y esperando la visita de su amado, consiguieron dos cosas. Una, que gruñía como si fuera un perro, de hecho, solamente le faltaba ladrar. Y por otra, hacerla una eterna enamorada.

La luz del sol le calaba en sus pupilas que se dilataban y no podía dormir sus dieciocho horas de ley. Un día, la Chikis veía videos de los avestruces, y desde ese momento, cubría su cara, echándola hacia abajo, cubierta por sus patas, como si estuviese rezando, para que no le molestara la luz y poder dormir tranquilamente.

Una tarde cualquiera, a un pequeño ratón se le ocurrió meterse a la casa. ¡No lo hubiera hecho!. La Chikis sacó su instinto de cazadora y el pobre ratón llegó hasta el fondo de su panza.

La niña aquella, de nueve años la regañó. ¡”Chikis”, te comiste el ratón!, ahora cómo lo vas a sacar. Lo que no sabía la niña era que “El Negro” ya había hecho de las suyas. La panza de la Chikis creció tanto como sus tetitas. Parecía que iba a explotar.

Con este calor, la pequeña minina simplemente no se hallaba. Se acostaba en el fresco suelo esperando explotar. La niña le preguntó a su mamá que si la gata tendría gatitos… Buscó en YouTube “Música relajante para gatitas embarazadas” y le puso los audífonos.

Luego de un rato…. la gata explotó. Tuvo cuatro… ¡ratoncitos!

-¡Te lo dije “Chikis”, te lo dije!. Era un ratoncito negro (como su padre), uno blanco con negro (como su madre) y dos blancos que nunca se supo de dónde… tal vez de los abuelos.

Pasaron los días y los ratoncitos comenzaron a abrir sus ojos. Las orejas redondas se hicieron en forma de triángulo y … comenzaron a convertirse en lindos gatitos.

Desde ese día, la niña sabe que las gatas tienen que comer ratoncitos, y que con los días se van convirtiendo en bellos gatitos.

 

 

 

D´Vinci29 enero, 2018
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Cierto día frío y lluvioso tres “maistros” albañiles chambiaban en la cimentación de una gran obra. En cierto momento un hombre se acercó a ellos y les preguntó qué hacían.

El primero le respondió: “¿Pos que no ve?, aquí en chinguiza, picando piedra pa´poner la cimentación. Con este friecito ni se puede trabajar a gusto. Ya me duelen los huesos y luego pa´la chingadera que nos pagan”.

El segundo también contestó: “Pues lo bueno es que hay chamba. Aunque de todas maneras el crédito se lo va a lleva el arqui y la administración; pues cuando terminemos, la placota solo traerá sus nombres, y a nosotros ni quien nos pele, y conste que nosotros somos los que nos llevamos la friega”.

El tercero los observaba a unos metros. El agua caía sobre su rostro y con ambas manos sujetaba la pala, sacando tierra de aquel agujero de cimentación.

-“Nosotros, -respondió- hacemos vida. Procuramos salud, y lo más importante ¡aquí nacerán las nuevas generaciones de la ciudad!. Aquí construimos el Hospital Materno más importante de la región. Sé que tal vez no me toque chambiar durante toda la obra, sin embargo, la parte que me corresponde será tan importante como cualquier otra etapa del Hospital. Aquí se escuchará el llanto de los bebés al nacer, la sonrisa de los niños al saber que ya están en este mundo… el saber que están vivos”.

Con esta reflexión empezamos la semana. No importa cuál sea nuestra actividad, nuestra labor en la sociedad, en nuestra ciudad, en nuestro pueblo, en nuestro rancho. Lo importante es saber qué es lo que estamos haciendo, y lo más importante: saber cuál es nuestra misión en la vida, y estar agradecidos por ello.

Soy D´Vinci y espero todos tus comentarios… ¡excelente inicio de semana!.

D´Vinci8 noviembre, 2017
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Lo que a continuación les narraré, es sólo un cuento. Es parte de la sección de entretenimiento.  No tiene nada que ver con la vida real, y si hubiera algún parecido… es mera coincidencia. Gracias por tu tiempo de lectura.  D´Vinci.

Cuando conseguí trabajo como velador en aquella universidad, mis compañeros me advirtieron que por las noches se escuchaba ruidos extraños en los pasillos y en el interior de los salones, concretamente en la biblioteca.

La verdad yo no creo en fantasmas, bien dicen que mejor hay que temerle a los vivos, porque no falta que te saquen un filero o una fusca. Por si las las moscas siempre cargaba mis “balas frías”, -uno nunca sabe-.  Igual y algún vago se le hace fácil… y pues, ahí sí… ¡con todo!.

Pasaron varias semanas y todo era tranquilidad. Ni ruidos, ni nada. Me la pasaba navegando en el Face, casi no publicaba nada, nomás me la pasaba viendo que subían los demás. Para ponerle sabor al caldo me ponía a ver historias de terror en Youtube, para que tuviera un poco de sabor el caldo. Pero ni así.

Pero las cosas cambiaron. El pasado jueves 2 de noviembre no hubo clases. Y estaba en mi cubículo de seguridad viendo a través de las cámaras.  Todo era tranquilidad. Pero a eso de las tres de la mañana, la cámara cuatro registro movimiento en uno de los pasillos.

Tomé mi lámpara, y mi navaja. Alguien se había metido. En el segundo piso de la nave de la izquierda, alcancé a ver algo subiendo las escaleras.

-¿Quién anda ahí?, grité.

El silencio era inmenso.

-¿Quién anda ahí?, repetí  con mayor fuerza mientras me acercaba a donde iniciaban las escaleras.

No hubo respuesta. Subí los escalones de dos en dos y ví como un alguien que traía una mochila en la espalda se metía en la biblioteca.

Llegue hasta donde estaba el ventanal y ahí estaba una chica sentada con un libro sobre la mesa.

Estaba llorando.

-Me miró con tristeza y me pidió de favor que la dejara estudiar.

¿No sabes qué hora es?, le pregunté, ¿por dónde entraste?-

Por favor, tengo examen mañana en mi última oportunidad. Si lo repruebo me expulsaran de la uni.

Es que no es correcto lo que hiciste. Está prohibido ingresar fuera del horario de clases.

¡Por favor, te lo suplico!, sólo estaré un par de horas.

Está bien, le comenté, pero prométeme que me avisarás cuando te vayas para abrirte la puerta.

¡Gracias, te lo agradezco infinitamente!, aunque… no sé si sea necesario avisarte, no quisiera molestarte.

Me salí de la biblioteca y me escondí cerca del macetero que estaba en el pasillo. Tomé mi celular y saqué algunas fotos de aquella misteriosa estudiante. Era muy joven y muy bella. A pesar de la tristeza que tenía en el rostro, una expresión llena de preocupación y desaliento.

Tomé dos fotos y las subí al Face. Publiqué “Ojala y todos tuvieran el mismo entusiasmo para estudiar”.

Al día siguiente mi compañero de guardia me preguntó qué porque había subido esa foto. Le dije que no tenía nada de malo.

Es que subiste una foto de la biblioteca… vacía. No hay nadie, y se puede malinterpretar por parte de la dirección, como que insinúas que a nadie le interesa estudiar.

Cuando preparaba mis cosas para salir del turno, me mandó llamar la directora. La historia que me contó me dejó helado.

“Se llamaba Andrea. Era una chica muy bonita y muy estudiosa. Pero no podía pasar una materia desde que sus padres se separaron. Se volví triste y distraída. Uno de nuestros guardias la encontró colgada en la biblioteca. Eran las tres de la mañana y en medio del libro dejo una carta: “Perdónenme, sólo quería ser mejor, Andrea”.

Inmediatamente eliminé la foto de mi muro del Face. Cuando vi la galería de imágenes de mi cel ahí estaba, viendo hacia la ventana con una gran sonrisa. Tal vez contenta de habernos acordado de ella en este día de muertos. Descansa en paz Andrea.

D´Vinci18 octubre, 2017
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-¡Échate otra we!, me decía el futuro ingeniero químico mientras me daba un vaso con agua de horchata y alcohol del noventa y seis.

Apenas llevaba un vaso pero ya sentía que el piso se me movía. Algunos cantaban, otros discutían, otros estaban en la fogata muy pensativos. Unas chicas bailaban. Se podía respirar un aire de celebración.  Un aire de esperanza. El saber que terminaban su carrera como químicos y como enfermeras hacían que todo fuera felicidad.

No supe exactamente cuánto bebí ( de hecho perdí la cuenta al cuarto trago). Pero de lo que sí me acuerdo fueron de varias imágenes y varias palabras de los egresados.

-Mira mi cabrón… me decía uno de los chavos que traían puesta una bata blanca… bueno, ni tan blanca, porque entre la fiesta, los “autógrafos” y el baile, más bien lo dejamos solamente en “una bata”.

-Mira mi cabrón. Me lo repetía por enésima ocasión  mientras sostenía su vaso con agua loca. Cuando nosotros preparamos el agua –loca-  por cada doscientos litros, le ponemos veinte litros de alcohol, del rojo, ¡no te vayas a confundir puto, con el azul!, porque te quedas ciego, ja,ja,ja,ja, reía tan fuerte que sus carcajadas asustaron a los patos que se encontraban dormidos en la Presa de la Olla, junto al Embarcadero, mejor conocido como “El Embriagadero”.

Agregamos otros diez litros de mezcal, diez de charanda y cinco de vodka. Cuando el preparado es para nosotros, utilizamos los toneles nuevos – señalando los tambos de basura donde el agua ya estaba a la mitad-. Le ponemos el concentrado de horchata con una cuantas latas de leche ¡zas!, canela, un chingo de azúcar… hielos y … ¡Pa´dentro!. No le vayas a decir a nadie que te pasé la recete mi cabrón, porque es receta secreta. Para menearle usamos escobas.

-¿No manches, neta todo eso nos estamos tragando?, le pregunté mientras veía los puntitos de “canela” sobre el agua.

-Simón we. Pero no te asustes, la escoba es nueva. Si es para otras facultades, ¡usamos escobas usadas!, jajajajaja, nuevamente los patos hacían su alboroto ante las tremendas carcajadas.

Brindé con mi amigo de ocasión y me puse a bailar “quebradita” con unas chicas que andaban todavía más ebrias que yo. Apenas y nos podíamos parar, pero las risas, el baile y el cachondeo nos acompañaron por toda la noche.

Casi al amanecer… parecíamos zombies, pero como los buenos bebedores, aguantamos hasta el final. Hasta la cúspide…. Hasta el climax de la fiesta: “La quema de batas”.

Uno a uno fue quemando –literalmente-  su bata en la hoguera, daban gracias a Dios, a sus padres, a sus amigos y compañeros. Un momento indescriptible, el llanto en los ojos de todos los presentes no podía faltar. No había alguno que fuera discreto.

A todo pulmón y con el llanto en el alma, se despedían de su generación. Los nuevos ingenieros en química y los nuevos licenciados en enfermería comenzaban su vida profesional.

Cuatrocientos litros de agua loca. Cuatrocientos litros de llanto. Cuatrocientos litros de felicidad. Dos tambos de doscientos litros cada uno hicieron que ese momento fuera inolvidable. Más allá de los borrachazos, guacareadas, bailongo, presuntos embarazos, raspones… olor a las batas quemadas…

Hoy que leo la nota de unos “niños” que prepararon quinientos litros de “agua loca”, quedé un poco sorprendido, y lo digo por varias cosas: Jamás igualarán el momento, jamás igualaran el objetivo… jamás.

Lo que sí es cierto, es que en cantidad nos ganaron, más no en la calidad de una buena borrachera, con todo el sabor una buena “agua loca”.

 

 

D´Vinci27 agosto, 2017
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-¿Entonces llega un punto en el que puedo conocer mi “Yo” totalmente?, le pregunté.
-Deberías.
– Pensé en un millón de cosas: En mi subconsciente, en mi consciente, en mi pasado, en mi presente, en lo que está por venir, en lo que he realizado y lo que he dejado de hacer.
Pensé en la ventana desconocida de Johari. Pensé en googlearme (pa´ver si encontraba alguna pista). Le eché un ojo a toda la historia de mi muro del feis (y del tuyo que me estás leyendo). Pensé en todo lo que he aprendido de las personas que me he rodeado… y descubrí muchas cosas… Entre otras, que a pesar de ser tan analítico… no termino de comprender el comportamiento humano. A pesar de los ciclos de vida que todos tenemos, a pesar de la repetición de los patrones en nuestros procesos, en nuestra vida diaria. Siempre … o sea siempre… “algo” rompe el espiral que debería tener una continuidad.
Me volví a googlear -pensé, “no vaya a ser la de malas que no me busqué por mis apodos”-… Y nada. Lo que hay en redes… lo que me has dicho, escrito o expresado por cualquier medio… es algo que ya sabía… o creía saber.
Pensé en que si todos estamos “interconectados”, igual y un pedacito de lo que vuela por el aire lo pesco. Algo de ti… algo de todos.
Repasé mi película… com-ple-ti-ta… hasta llegar al día de hoy. De repente me pregunté si estaba haciendo bien o mal las cosas en mi vida. ¿Pero quien sabe en realidad qué es bueno… o qué es malo?. Igual y algo bueno para mi, es algo horrible para ti… y viceversa.
Ni es mi cumpleaños… ni es año nuevo (NI EL ESPERADO 2018)… tal vez por ser un día común tenía que hacer esta reflexión. Sin pretextos. Sin excusas. Y aunque estoy consciente de quien soy… la verdad no estoy seguro si es TODO lo que soy. Por eso tengo una gran duda. Por eso la gran pregunta. ¿Realmente me conozco?. Creo que aún no conozco mis límites. Más bien… estoy seguro que aún no conozco mis limites… porque creo que no tengo. Creo que soy como un ser mutante… que se adapta, cambia, vive y sobrevive bajo cualquier medio en que me desarrollo.
Decir que soy más alto, o más bajo; más fuerte o más débil; más grande o más chico; más poderoso o más equis; más cálido o más frío … tendría que que tener un comparativo… ¿comparado con quien?.
Entonces… cuando llego a un punto en el que creo conocerme… es cuando me doy cuenta que más me desconozco. No debería.
 
(PD. ¡Gracias por tu tiempo de lectura!. Somos un experimento social. Cualquier parecido con la coincidencia, es la mera realidad… no es cierto, es un mero cuento makabroniko). No tardo… voy en busca de mi verdadero “Yo”).
D´Vinci21 agosto, 2017
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Por: MakaBrown

Hay una leyenda, en un lugar del universo, en el que las generaciones pasadas, cuentan que un principiante en brujería estaba enamorado de una bella hechicera.

En aquel entonces el joven era apenas un aprendiz. Él quería conquistar su amor, pero los poderes sobrenaturales de ella, la hacían intocable. No lo tomaba en cuenta, vivía en otro mundo, en otro viaje.

Cierto día… o mejor dicho, cierta noche, él le solicitó a los dioses del universo y a todos los poderes de la naturaleza que ayudarán a conseguir aunque sólo fuera por un instante, que siquiera lo volteara a ver, pedir un roce entre sus cuerpos era algo supremo, algo para verdaderos maestros, no para principiantes.

Inesperadamente los dioses del universo lo citaron en un lugar de la galaxia. La sesión duró varios años luz, era una capacitación férrea, en donde le dieron a conocer los secretos mejor guardados entre los sabios. Le prometieron otorgarle poderes especiales, que tenían reservados para un ser especial. El objetivo era que la podría volver a ver, y ella lo haría por primera ocasión.

Había una condición, a ella la convirtieron en luna… y a él en sol. Girarían por la eternidad, sin poder encontrarse.

Él protestó, les dijo a los dioses del universo que era la mayor injusticia de todos los tiempos. Entonces decidieron hacer una asamblea extraordinaria para crear una excepción. Resolvieron que iban a hacer posible el modo de que pudiesen encontrarse frente a frente, cíclicamente, en base a los tiempos de la naturaleza. Y crearon los eclipses.

Han pasado millones de años, aquel aprendiz hoy es un maestro en brujería. Él y la hechicera saben perfectamente que existen, y para que el mundo siga girando, es necesaria la presencia de los dos. Ellos viven una danza eterna, girando y rotando. Se encuentran de vez en cuando, al hacerlo las noches se convierten en día y los días en oscuridad, y los dioses desde lo más alto de los cielos los observan fundirse en un eclipse de amor.

D´Vinci28 julio, 2017
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Después de aquel día en que la comunicación era directa entre Luis y Nelly, todos los días, a la misma hora se hablaban por teléfono. Su amistad fue creciendo llamada tras llamada. Siempre se prometían que pronto se conocerían en persona… era su sueño.

Un chico y una chica que se juraban amor eterno sin ni siquiera conocerse. Estando tan cerca… y tan lejos.

Luego se varios meses, Luis terminó la secundaria y se fue a vivir a Guanajuato capital. Venir a Irapuato para él era algo mágico. Pues aunque podía llamarle a Nelly desde donde se encontraba, prefería volver una y otra vez a aquel teléfono público de La Pradera, en el que con sólo una moneda de un peso podía hablar durante horas con su amada.

Cierto día, Nelly por fin le dio su dirección (por muy obvias razones no las puedo publicar) pero para que tomen como referencia, era a unas casas de la glorietita de La Pradera, muy cerca de donde estaba un taller mecánico en el que se especializaban en la marca VW).  Y tengo que hacer la aclaración de esta parte, porque luego algunos de ustedes pudieran sentirse identificados, incluso ofendidos por creer que hablamos de lo mismo, pero créanme que igual y es mera coincidencia.

Luis fue a la tienda a comprar unos chocolates. Nelly le había comentado que le fascinaban. Bien peinado y perfumado se armó de valor y fue a la casa de Nelly.

Parecía una casa con buen gusto. Tenía macetas con flores coloridas y en la pared una jaula con un par de canarios.

Timbró. “Pero qué estoy haciendo, es una locura”, se decía Luis para sí mismo.

No salía nadie, ni se escuchaba ningún ruido, salvo el de los canarios que aventaban el alpiste.

Volteaba a ver el paquete de chocolates y desesperaba. Por fin la puerta se abrió.

Era una señora de edad avanzada, tal vez unos sesenta o sesenta y cinco años. Se acomodó los lentos y sonrío.

-¿Si joven, qué se le ofrece?

-Di…. Disculpe… ¿estará…estará….. Nelly?

Los pequeños canarios se pusieron muy inquietos, mientras aquel silencio de la señora comenzó a incomodar a Luis.

-¿Nelly…?

– Si… Nelly, es mi amiga. Hablé con ella ayer, le dije que vendría. Soy Luis, su amigo… le puede decir…

La señora se acercó un poco hacia donde estaba Luis, abrió la pequeña rejilla que los separaba.

-Pasa hijo, pasa.

-Luis dudó un momento. “A… aquí la espero gracias”.

– La misteriosa señora entendió la desconfianza de Luis. Tomó su mano y le dijo.

-Nelly no está…

– … puedo regresar después…

-Nelly no está hijo. Nelly no está con nosotros. Le decía con un sollozo a Luis. Sus lágrimas comenzaron a rodar por las arrugas de sus mejillas.

-Hace quince años que partió.

Luis no entendía nada. “Pe.. pero…  ¡acabo de hablar con ella!”.

No hijo. Nelly era muy buena persona, muy alegre y platicadora, de hecho se la pasaba pegada en el teléfono todo el día. Tenía un buen amigo que se llamaba Luis, igual que tú. Un día cayó una tormenta aquí en la ciudad, fue el seis de julio de 1981. Un rayo retumbó por todo Irapuato, cuando miré hacia el sillón de la sala, ahí estaba Nelly, tendida sobre el sillón. Nunca supimos que fue exactamente que pasó, al parecer el rayo entro por el cable y ataque cardiaco terminó con la vida de mi pequeña Nelly.

-Luis quedó pasmado. Inmóvil. Los chocolates cayeron al suelo mientras sollozaba en silencio.

-Del otro lado del teléfono, sólo se escuchaba la voz de un chico que decía “Nelly, sigues ahí, Nelly, amiga… la voz de mi conciencia… estás ahí”.  Luego se colgó la llamada y comenzó la grabación del número equivocado… “Lo sentimos el número que usted marcó, no existe, favor de consultar su directorio”.

 

D´Vinci27 julio, 2017
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(continuación)

La primera voz que escuchó Luis detrás del auricular, lo emocionó tanto que entró en estado de shock. No pasaron más de diez segundos y la lluvia de mentadas y groserías no se hicieron esperar.

“Luis… ching… a tu mad..”

“Luis eres un pendej….”

“Luis, me la mam….”

Y así, una infinidad de mensajes que pusieron a Luis bastante nervioso.

“Este es nuestro chat, sal inmediatamente de aquí, cuélgale cabr…”

Sin embargo, algunas “niñas” se compadecieron del novato interlocutor.

“No les hagas caso Luis, quédate conmigo”

“Tienes una voz muy varonil papi, imagino que eres muy guapo”, decía otra.

Javier estaba que se orinaba de la risa sólo de ver la expresión de Luis. El joven principiante, apenas y alcanzó a colgar el auricular.

-¡Es cierto we, es cierto!, le decía a su amigo Javier.

– Ja, ja, ja reía a pierna suelta. “Te lo dije, te lo dije… no se te ocurrió otra cosa que decir tu verdadero nombre”. Te voy a dar un tip: Solamente se pueden conectar los que viven en ciertas colonias, las que ya descubrí son Los Eucaliptos, Las Rosas, Las Reynas. Comisión y … La Pradera.

– “Es cosa del diablo, mejor olvidémoslo”.

Pero una cosa fue la que le dijo a Javier y otra la que realmente revoloteaba en su imaginación. A pesar de la timidez de Luis, llego a su casa por donde vivía. No pongo la dirección exacta (para no herir sentimientos) pero les puedo asegurar que estaba a tan sólo unos pasos del paso a desnivel que esta por Ejército Nacional…. Muy, muy cerca se donde estaba una famosa fábrica de chocolates.

Enfrente, cruzando Ejército Nacional, había un teléfono público, de esos que aún utilizaban monedas. Luis tenía una moneda de un peso y no dudo en hacer su segunda llamada al número equivocado. Seguramente pensó… “Sigamos con el 6-6-6”.

Del otro lado comenzó la misma grabación… “El número que usted marco, no existe favor de consultar su directorio”.  Ese fue el inicio. Luis se volvió un master de master en el “chat de voz de los 80”. Conoció muchos amigos, muchas amigas… y él sabía que todos vivían por la zona.

Con el paso de los meses, el chat de voz (o la “Línea Maginot” como él la llamaba) se volvió un verdadero vicio… una obsesión…  Un modo diferente de no ser quien eres… y como el número era equivocado, el teléfono nunca se tragaba la moneda. Ese era el truco. Podía estar horas y horas y horas pegado al teléfono sin que se “cortara” la llamada.

Fingía su voz no sólo como el argentino Puppo, sino como niño, niña, chica, telefonista, varón, enojón, angelical. ¡¡¡Podía hacer mil voces!!!. A veces maullaba o ladraba. Sin embargo, terminaba diciendo que era Luis, su verdadero nombre, por lo que se ganó poco a poco el respeto de todos los usuarios de la hot line.

De tanta gente que conoció, había alguien especial: Nelly.

Tenía una voz tan dulce y delicada que sólo de escucharla Luis cimbraba en toda la extensión de la palabra. Se ponía muy “horny” a pesar de las miradas de los transeúntes, o de los que hacía fila para marcar por teléfono. A Luis no le importaba, Nelly era una chica virtual que cumplía con todas sus fantasías.  Nelly era la chica perfecta.

Cierto día, que Luis charlaba con Nelly, se les ocurrió una idea, luego de hablar durante más de cuatro horas, se dieron cuenta que estaban solos en su “sala de chat” o al menos eso parecía.

Nelly… pásame tu número, ya me fastidio la grabacioncita. ¡Porfaaaaaaaa!!!!!!.

Mejor pásame el tuyo, le contestó. Es que… te estoy hablando de un teléfono público. En serio.

¿¿En serio??. ¿¿Llevas parado cuatro horas en la calle pegado al teléfono?, le preguntó Nely.

Si, así es … por ti..  toda la vida.

Y así fue como Nelly se decidió a pasarle su número a Luis de manera “encriptada”, (por si las dudas, igual y alguien más había permanecido en silencio en la hot line).

“Fíjate que tengo cuatro hermanos, y seis mejores amigos. Pero dos de ellos son muy especiales. Uno porque los quiero mucho, y dos porque me encantan sus palabras. Los cuatro hermanos están estudiando dos en la secundaria y otros dos en la prepa…” y así continúo Nelly contando su “historia” mientras Luis no perdía detalle del número 462-112-2… hasta que reunió todos los dígitos completos.

Buenos Nelly, dijo a manera de despedida. Nos estamos hablando, gusto en saludarte y … colgó.  Apretó el botón de la devolución de monedas, la volvió a introducir y marcó el número… “el número acertado” diría él. Cuatro, seis, dos, uno, uno…

-¿Luis?

-¿Nelly?

Jajajajajaja, rieron ambos. ¡¡¡LO LOGRAMOS!!!!, lo logramos, adiós maldita grabación… hasta nunca… reían sin parar….

-¿En serio te llamas Luis?

Luis dudó un poco… ¡¡Claro que me llamo Luis… ¿a poco no te llamas Nelly?

-La verdad sí. Mucho gusto Luis… para ti seré Nelly toda la vida, la voz de tu conciencia.

(esta historia continuará)

D´Vinci26 julio, 2017
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Irapuato, Guanajuato

El número equivocado.

Hay historias de fantasmas en la ciudad que a veces quisiéramos que no existieran, pero no podemos tapar el sol con un dedo. De que existen, existen. Afortunada (o desafortunadamente) no todos tenemos el nivel de percepción de lo extrasensorial. (Nota importante: los nombres de los personajes fueron modificados para mantener su privacidad, y no herir susceptibilidades).

La historia que les narraré a continuación sucedió a unos chicos aquí en la ciudad de Irapuato, allá por el año de 1986.

En aquel entonces no había redes sociales como hoy… ¡No había siquiera internet!. Por eso, los medios para “chatear” eran totalmente diferentes a los que conocemos hoy en día.

Irapuato vivía una época “especial” en ese momento. Por las calles principales de la Zona Dorada había muchos turistas canadienses, húngaros y rusos. Se vivía la emoción del Campeonato de Futbol México 86 y la ciudad era llena de colores, sonrisas y mucho…. ¡mucho futbol!.

Luis y Javier eran muy amigos de la secundaria. Aunque ambos iban en un prestigioso colegio de la zona,  la diferencias “sociales” eran mayúsculas.  Luis era becado, mientras Javier contaba con todas las comodidades que le ofrecía la vida.

Cierto día, saliendo de clases, llegaron a la casa de Javier, por la colonia Los Eucaliptos. Javier le preguntó a Luis que si sabía algo acerca del “número equivocado”.

Javier.- ¿En serio no sabes?

Luis.- Wey, pues sí sabes que ni siquiera tengo teléfono.

Javier.- ¡No manches, es otro nivel!

Luis.- Es que no te entiendo, qué es… O cómo funciona, explícame wey.

Javier.- Es bien fácil. Mira, tomas el teléfono, marcas cualquier número… obvio, un número equivocado, por ejemplo …

Luis.- ¿6-6-6?.

Javier.- Ja, ja, ja. Tú y tus cosas…. ¡El que quieras wey!.

Luis.- ¿Y luego?

Javier.- Suena la grabación -de la compañía telefónica-: “El número que usted marco, no existe, favor de consultar su directorio”.

Luis.- Mmmmm, “qué divertido”. ¡Mejor pónte unas pelis cachondas we!.

Javier.- ¡Espera, espera!… viene lo interesante. La grabación se repite, una, otra, otra y otra vez. De hecho no se quita. En ese momento, tu dices lo que sea… por ejemplo…

Luis.- “Bueno, sí quien habla, acá de este lado Luis”.

Javier.- Pues…. Sí y no. O sea, ¡no seas obvio!. Me extraña wey, tu eres el creativo. Por ejemplo, puedes fingir la voz y decir en tono argentino, “¡Pero vos, de echte lado Puppo, Rrrroberrrto Puuuppooooo!

Luis.- Ja, ja, ja, ja. No manches. ¿Y qué pasa luego?.

Javier.- Pues… más te vale que seas un “open mind” porque… comienza el rayadero de madres. Del otro lado, chavos y chavas también tienen acceso. Todos tienen sobrenombres… TODOS sin excepción. Y como todo, esta madre tiene un “cupo limitado”. Nunca he alcanzado a distinguir cuántos, porque muchas veces algunos están “pasivos” nada más echando “orejona”, sin decir nada. Pero, a “ojo de buen cubero”, yo calculo que el espacio es para… unos veinte usuarios.

Luis.- ¿Y entran chavas wey?

Javier.- Obvio. Pero te voy a dar un consejo mi cabroncito: No te enamores… por favor ¡NO-TE-E-NA-MO-RES!. Es como una … “Hot-line”, neta wey. Las morras te ponen bien cachondo, incluso, hay algunas que tienen una voz tan sensual… que no´más de escucharlas… se te pone a mil we.

Luis.- Neta que no te creo ni madres.

Javier.- ¡Cálale! (le decía mientras movía el cable para acercarle el teléfono)

Luis.- Mmmm… no we, me da miedo.

Javier.- No pasa nada wey, no´mas no digas que te llamas “Luis”.

Luego de la cátedra que le diera Javier a su amigo, Luis se mostraba muy nervioso sólo de imaginarlo. Las manos le sudaban y su corazón latía muy rápido. Javier lo observaba tranquilamente desde el otro sillón de la sala. Puso en disco de los LP para amenizar el momento. Era la canción de Timbiriche “Llamarás”. Antes de que Luis se animará a marcar, en el estéreo se alcanzaba a escuchar:

“Porque si no es ahora, será mañana,
nos juntaremos en un camino,
si no es ahora, será mañana,
como la música en el oído…
Llamarás, llamarás, ¡yo lo sé!

Luis se armó de valor y lo primero que se le ocurrió fue marcar 6-6-6.

La contestadora empezó de inmediato… “El número que usted marcó…

¿Bueeee-no?, preguntó tímidamente.

-“Holaaaaa guapooooo” se escuchó una sensual voz del otro lado, mientras, de fondo la misma grabación … “… favor de consultar su directorio”.

– “¿Te mordieron la lengua los ratones papi, cómo te llamas”?

– Lu…uis. Me llamo Luis.

(Mientras, Javier se dejaba caer en la alfombra, haciendo una seña con las manos a manera de pistola, apuntándose en la sien).

-¿Quién eres?, preguntó tímidamente Luis.

– Soy “la voz de tu conciencia”… dijo la chica del otro lado del auricular…

(Esta historia continuará)

D´Vinci15 mayo, 2017
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Muchas veces hemos dicho que la escuela es como “nuestra segunda casa”. Pasamos muchos años dentro de las aulas: desde que entramos al preescolar con los juegos en el salón y lonchera en mano, hasta los estudios universitarios en donde los maestros no solamente se convierten en nuestros guías, sino en nuestros colegas y amigos.

Y es que durante todo ese tiempo de escuela, cada día es una nueva historia, nuevos “círculos académicos” y nuevos aires. Por ejemplo, ¿a quién no le llega la nostalgia del aroma de las canchas, de la famosa tiendita, de los pizarrones –pintarrones-, el sonido de la chicharra para el cambio de clase o la “hora de la verdad” cuando entregaban las boletas de las calificaciones?.

Aunque a veces “sufríamos” en la época de exámenes, (dicen que no hay “mal” que dure cien años)… terminábamos a como diera lugar el ciclo escolar. La relación con maestros y maestras, luego llega a ser tal, que están preocupados y ocupados por hacer su mejor esfuerzo por transmitir el conocimiento con todos los medios posibles.

Hoy en día sabemos que el aprendizaje no es un proceso meramente pasivo, en donde el alumno simplemente escucha y observa. Hoy se requiere de la creatividad, de la intuición, para hacer que los alumnos se emocionen con los temas y de este modo el aprendizaje sea más sencillo… y divertido.

El papel de los maestros es despertar el interés del alumnado, para que se comuniquen de manera efectiva y de este modo recibir la información necesaria para su formación académica.

Sin lugar a dudas, los maestros tienen en sus manos una gran responsabilidad con nuestra sociedad: preparar a los niños y jóvenes para los retos que vivimos en esta vida llena de competitividad.

Lógicamente para que se dé esto, requerimos de una gran infraestructura, una excelente organización; y si bien es cierto que se tienen grandes carencias, con vocación y con amor por la enseñanza, se puede alivianar un poco las necesidades de este proceso.

Aunque hay muchos autodidactas que consiguen la información necesaria a través del uso de la tecnología, las relaciones humanas con los “guías académicos” siempre serán una mejor experiencia.

Si en verdad queremos tener un Guanajuato, un México y un Mundo mejor, tenemos que valorar y respetar a estas personas que con su dedicación diaria hacen que contemos con más y mejores estudiantes.

Un fuerte abrazo para todos aquellos Maestros que viven el compromiso con la educación. Que se preparan y se ocupan de tener día tras día, mejores estudiantes, quienes son parte importante de nuestro presente, y parte fundamental para un futuro mejor. ¡Enhorabuena, feliz día del maestro!.

 

Yo soy D´Vinci, quien recuerda con respeto y cariño a todos aquellos maestros que han pasado por mi vida académica, principalmente a los más “exigentes”. Gracias a ellos andamos por aquí. Estimado lector de Notus, estoy en espera de tus comentarios… ¡hasta la próxima!.

D´Vinci11 mayo, 2017
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Partiendo de que la vida es corta… muy corta es necesario aprovecharla al máximo. Si el promedio de vida del mexicano es de setenta años… y tienes treinta y cinco, déjame decirte que estás en la cumbre de tu vida… y físicamente, va pa´abajo.  Claro, ojalá y fuéramos eternos o mínimo que viviéramos unos cien años. Pero precisamente eso es lo más incierto de los seres vivos… no tenemos idea de cuándo vamos a morir.

A medida que pasan los días, los meses y los años… estos van acelerando la velocidad, por lo menos eso es lo que percibimos. El tiempo ya no nos alcanza PARA NADA, y siempre andamos a las carreras, lo peor del caso que siempre dejamos nuestros asuntos “para mañana”. Los meses pasan a la velocidad de la luz y los días ni siquiera los vemos.

Entonces… ¿qué hacemos para ganarle tiempo al tiempo?. Es muy sencillo. De hecho hay que aplicar  dos métodos infalibles. El primero: No pierdas tu tiempo. Se dice fácil, pero luego nos encontramos al vecino y nos ponemos a “echar chisme”. Prendemos la compu o navegamos en nuestro cel y  nomás andamos pendejeando, buscando en qué entretenernos. Vemos una nota, una foto, un video, un chiste, y sin querer, ya le “invertimos” al menos un par de horas. Y súmale la flojera, el cansancio, la procastinación… y llevamos cuatro horas diarias. Tu tiempo es muy valioso. Inviértelo en cosas positivas. En algo que realmente te deje algo de provecho, algo en lo que puedas sacar ventaja en tu vida. Esto es lo más sencillo. Solamente tienes que hacerlo de una manera consciente… y ¡listo!.

La otra, la segunda es más divertida. Hagamos de nuestra vida un proceso de calidad. De mejora continua. Se requiere ser muy disciplinado, pero créanmelo que vale la pena.  Todos los días hacemos acciones repetitivas. Nos despertamos, nos bañamos, nos cambiamos, nos trasladamos a la escuela o al trabajo. Ahí tenemos otras actividades. Comemos, nos relajamos un rato, cenamos, dormimos. En ese inter, obvio cada persona tiene sus particularidades.

A qué voy… les pondré un ejemplo. Si en las mañanas siempre nos peleamos con nosotros mismos por no encontrar las cosas, ya sea la pasta de dientes, los zapatos, la tarea, las llaves, el uniforme, el gafete… es porque  somos un poco desordenados. Si nosotros mismos le damos un espacio a cada una de los objetos que usamos TODOS los días, nos vamos a estresar menos y vamos a ganar unos segundos, tal vez minutos en nuestras vidas.

Parece una cosa de risa, pero créemelo, así nos pasa a muchos. Si en la pared ponemos un chinga´o clavito y cada que lleguemos colocamos ahí las llaves, jamás perderemos la pin… llaves, jamás.

Si lo que hacemos de manera metódica, lo hacemos PLANEADO, los resultados son sorprendentes. Por poner otro ejemplo. Si dejamos los zapatos boleados desde la noche, y aparte los calcetines sobre los zapatos. El uniforme doblado en una sillita al lado de la cama. La toalla en el baño, el cepillo de dientes y la pasta en el lavabo. El rollo de papel y el jabón y shampoo en donde deben de ir. El gel, la alaciadora de pelo, el spray para cabello, o la diadema en el lugar que le corresponde… diario, diario, diario, diario… no nos va a “mortificar” porque en menos de diez minutos podemos estar listos, bañados y cambiados.

Y en buena onda… ¿para qué ahorrar tiempo? Muy fácil. Porque eso nos da tiempo para hacer lo que más nos gusta, y no perder el tiempo en escoger el color de la camisa, o ver que se le cayó un botón, o que el pantalón ya no nos queda, o que la blusa tiene una mancha.

No por nada, los grandes genios de todos los tiempos, tienen en su guardarropa todas las camisas y todos los pantalones del mismo color. Porque su mente está para cosas más importantes que en perder el tiempo decidiendo que color de camisa se van a poner. Simplemente todas son iguales. Mentalmente es una liberación como no tienen idea. Has de decir… vestir todos los días igual ¡qué weba!, pues sí… pero ellos tienen más tiempo, y el tiempo es oro.

Si a todo esto, le agregamos, que cuando dominamos y nos divertimos, nuestros procesos de organización de nuestra vida personal… cada vez podremos mejorarlos, hacerlos más sencillos, más prácticos, y eso nos hará ser millonarios en cuanto a nuestro tiempo. Y si a esto le agregas CREATIVIDAD… ¡Uffff, déjame decirte MAESTRO!.

Los saleros deben tener sal, el exprimidor de limones en el cajón que tiene que estar, los calcetines en su lugar.. los limpios y los sucios. Los rastrillos que no sirvan a la basura… todo lo que no usamos durante un año, o lo escondes, o lo tiras, o lo regalas o lo vendes. Acumular chingaderitas por aquí y por acá… por el recuerdo, por el amor, porque me lo dio el presidente, o el Papa, o mi novia (de hace treinta años)… ¡A la basura! O a un museo… o tómale una foto y haz de cuenta que lo tienes… pero YA NO lo tienes.

No crean que soy ciento por ciento así. Estoy en proceso. Procuro que los saleros tengan sal… y no andar buscando la bolsa de sal cuando ya estoy sentado comiendo. Me irrita, en serio, me irrita. Estoy en proceso. Algunos los estoy mejorando… otros apenas los estoy implementando… y les digo algo… ¡me funcionan!. Espero que también a ti te sirvan para mejorar un poco tus tiempos de vida… de todo corazón te regalo estos consejos. Espero, que el tiempo que le hayas dedicado a esta lectura, sea totalmente para tu beneficio… y que le saques la mejor ventaja a cada segundo de tu valiosa vida.

Yo soy D´Vinci… no pretendo convencerte, es simplemente mi opinión. Recibe un fuerte abrazo, y aquí estoy listo para contestar todos sus comentarios. Porque tan valioso es el tiempo de comentar… como el de contestar. ¡Hasta la próxima!

 

D´Vinci10 mayo, 2017
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En México sin lugar a dudas, la fecha que más celebramos –después de la Navidad- es el Día de la Madre. Para los mexicanos no hay otra persona más sagrada que nuestra propia madre, y es que el sólo pensar que ese ser nos dio nuestra propia vida,  nos pone la piel chinita,  y nos hace reflexionar acerca del amor más grande que puede existir, el amor de madre.

El 10 de mayo es el día que los hijos enaltecemos a nuestra madre, ya sea en vida o en memoria por la mujer que nos dio el ser.

Y es que el amor de una madre hacia sus hijos es simplemente incomparable, un amor que no tiene fecha de caducidad, pues desde la concepción hasta el último suspiro existe una estrecha relación entra madre e hijo.

Hoy 10 de mayo es el momento “institucional” para demostrarle ese cariño a nuestra madre, para atenderla, para mimarla, para consentirla para demostrarle que la queremos; pero sobre todo, para agradecerle –en vida o en su memoria- por darnos esa luz de vida. Creo que todos los días deberían ser 10 de mayo… no olvidarnos que estamos infinitamente agradecidos por tan semejante MILAGRO.

Hoy es un buen inicio, para que todos los días, todos los días… nuestros pensamientos y nuestra gratitud estén dirigidos a nuestra bella señora.

Yo soy D´Vinci. Lo anterior escrito es una reflexión personal. Aquí estoy para recibir tus comentarios. Un abrazo.

D´Vinci9 mayo, 2017
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Qué tal estimados lectores de Notus, hoy les hablaré acerca del planteamiento de objetivos. Pero primero… ¿para qué carajos fijarnos objetivos?. Muy fácil: Para saber hacia dónde nos dirigimos.

Si no tuviéramos ninguna meta trazada, es como si anduviéramos en un barco en alta mar sin rumbo fijo. Es más fácil llegar hasta donde queremos si nos proponemos un fin. En lo personal procuro trazarme metas a corto, a mediano y a largo plazo. El camino puede ser duro y tal vez más complicado de lo que imaginamos en un inicio. Pero… ¿dónde está el truco en alcanzar los objetivos?

En pequeños, pero poderosos objetivos. En objetivos que en corto plazo podemos cumplir “casi” sin hacer un gran esfuerzo. Por ejemplo, si yo quisiera bajar veinte kilos de peso en seis meses, tal vez es algo un poco complicado. Pero si me propongo bajar quinientos gramos, se ve un panorama un poco más sencillo. Y de acuerdo a las realidades y a una objetividad bien estructurada, si en lugar de bajar quinientos gramos, bajamos solamente doscientos, pues se vuelve mucho más sencillo. Al cabo de los seis meses, tal vez no consigamos los veinte kilos que pensamos en un inicio, pero cinco kilitos menos en una panza cervecera ¡vaya que son bienvenidos!. Es así de fácil como funciona.

Los expertos recomiendan escribirlos y colocarlos en un lugar visible, o en varios sitios a la vez, para tener conciencia de que estamos trabajando en nuestros objetivos. Igual sucede con todos lo que nos propongamos. Para facilitar todavía más esta estrategia, es necesario tener una NECESIDAD. Si realmente no lo necesitamos, no haremos lo posible por obtenerlo.

Si en corto plazo quisiera aprender un software, mmmm… Photoshop, por ejemplo. Necesitamos poner una fecha, pero antes que todo… ¿para qué aprender Photoshop?. Entre más grande sea nuestra necesidad, entre más pasión le pongamos a nuestras metas, más fácilmente las conseguiremos.

No por nada se hacen las frases famosas como… “A nadar se aprende nadando”, y valga la obviedad de la frase, pero así es. Si quieres manejar un auto… ¡te tienes que subir frente al volante!. Si quieres ser el mejor carpintero, deberás contar con las herramientas necesarias y darte dos que tres machucones en los dedos. Ser el mejor, el más rápido, el más eficaz, el más eficiente, el más fuerte… requiere de disciplina.

Puedes andar con lobos… y seguramente aprenderás a aullar. Pero no quiere decir que todo el tiempo te la pases aullando (a menos que ese sea tu objetivo). Puedes ser un gran estudiante, o un excelente profesionista, pero si no tienes métodos, ni estrategias, ni herramientas, ni metas… y sin PASIÓN… seguramente nunca lo conseguirás. De otro modo, si el plan lo tienes bien elaborado, cuando menos lo esperes habrás llegado hasta el punto establecido… y justo en se momento, cuando creías que habías terminado, será el momento preciso de volver a iniciar.

Yo soy D´Vinci… espero te sirva de algo mi reflexión. Puedes estar o no de acuerdo conmigo, no pretendo convencerte. Tus comentarios los estoy esperando… ¡Hasta la próxima!

D´Vinci8 mayo, 2017
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La Columna de D´Vinci

Qué tal mis estimados lectores de Notus, hoy les voy a hablar acerca del “ruido en la comunicación”.  Todos los días y en cada momento nos comunicamos, ya sea verbal, corporal por escrito o por diferentes medios, pero no siempre la comunicación es efectiva al cien por ciento. ¿Por qué?. Hay diversas causas para que el mensaje no llegue como realmente queremos. Puede ser por motivos físicos, culturales, sociales, prejuicios, emociones y la más importante: por la percepción.

Por ejemplo, en una ocasión le pedí a mi jefa que me diera el día libre, pues era mi cumpleaños. Le avisé con mucho tiempo de anticipación y al principio me dijo que sí, pero a medida que se acercó la fecha me dijo que siempre no, que teníamos mucho trabajo. Ese día, -de mi cumpleaños- iba ligeramente molesto pues no podía celebrarlo como quisiera. Tomé mis pendientes, pero antes de ponerme a trabajar me preparé un café y con toda la calma del mundo me puse a ordenar el trabajo que tenía que hacer. De pronto mi jefa me volteó a ver y con “cierto tono” me preguntó, “¿Bueno, que en serio no piensas hacer nada el día de hoy?.  Me sentí un poco molesto por su pregunta, pues apenas me estaba organizando. Pues si… lo tengo controlado, estamos en tiempo, no te preocupes, el trabajo saldrá bien, sólo que me estoy organizando”, le respondí. “No, tonto, me refiero a que si no piensas hacer nada hoy… pensaba en invitarte una copa, no me refería al trabajo”, me dijo con una pícara sonrisa.

Comprendí que escuchamos lo que queremos escuchar. Muchas veces oímos lo que nos conviene, hay un dicho que dice que “el sordo no oye, pero bien que le compone”.  Y desafortunadamente las relaciones interpersonales así son. Perdemos mucho tiempo en descifrar el mensaje que nos envían porque no es claro. Por la letra, por el sonido, por los movimientos.

Si realmente queremos que nuestros mensajes sean lo más entendible posible, es necesario eliminar (por lo menos lo que esté de nuestra parte), todo aquello que pueda confundir al destinatario.  Llamar las cosas por su nombre cuando sea necesario, y si utilizamos metáforas o alguna otra herramienta de comunicación, procurar hacerlo sólo si conocemos a nuestro receptor, pues de otro modo el ruido puede deshacer muy fácilmente este bello, necesario e importante modo de comunicarnos.

Soy D´Vinci y espero todos sus comentarios y sugerencias. ¡Hasta la próxima!.


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