Columnas - Notus Noticias
El Columpio3 octubre, 2018
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Un hecho extraordinario que hay en Guanajuato es el tema de la inseguridad que se vive en el Estado, donde los niños de esta generación, van a contar, si es que llegan a vivir lo suficiente, las historias de cada uno de los muertos producto de balaceras, robos, asaltos, ejecuciones.

Sin embargo ahorita, mejor, mejor no diga nada, porque nadie lo va a escuchar, ni la policía municipal, estatal, ministerial, federal, soldados o la corporación que sea, todos son sordos, mudos y omisos o al menos así parece.

En Guanajuato, ya hasta parece disco rayado, las rayadas que ha recibido el flamante gobierno estatal con el renombramiento de sus titulares en seguridad, Carlos Zamarripa y Alvar Cabeza de Vaca, que para lo único que son buenos es para cobrar su sueldo, porque de resultados ni se diga, son tan opacos que las acciones que alcanzan no son comparables con lo que no funciona.

Salir a la calle es un peligro, es más al grado de que ya no hay un respeto de nadie, ya sea niño, mujer, anciano, discapacitado, sacerdote, estudiante o doctor, todos han corrido con la misma suerte: pueden morir baleados.

Pero las palabras escritas, se las lleva el viento, porque para las autoridades cambiar de rumbo es callarse, ni siquiera saben que hacer, pues ya no es casualidad que maten alguien y no haya detenidos en el momento.

¿Entonces para que tanto gasto en seguridad, si de todas formas no pueden con el paquete?, porque a los ciudadanos no se les engaña; son palabras mayores cuando hablan de millones en armas, equipo y otras cosas que a lo lejos dista con el resultado, ya basta de tanto muerto y todavía más de tanta mentira, de tanta falsedad.

El Columpio28 septiembre, 2018
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En campaña junto a Anaya candidato a la presidencia de México.

Guanajuato, Guanajuato

Contrario al mensaje con el que inició Diego Sinhue Rodríguez Vallejo como nuevo gobernador de Guanajuato, al parever no cambio de timón en seguridad, ni apertura a crítica periodística.

El primer día que Diego Sinhue Rodríguez Vallejo fue muy reiterativo al hablar sobre acabar con la seguridad y respetar a medios informativos, cosa que al parecer es una mentira.

Ese mismo día en tuiter, Alvar Cabeza de Vaca, secretario repetitivo de la Secretaria de Seguridad Pública y rarificado por su “excelente desempeño”, bloqueo a un grupo de periodistas que comenzaron hacerle señalamientos.

A las pocas horas Alvar emitió un tuit pidiendo una disculpa y argumento que al parecer fue un problema técnico, inclusive un jakeo del encargado de la seguridad y un aparente experto en el tema.

En el tercer día ahora la Procuraduría General de Justicia del Estado, presuntamente decidió dejar de emitir boletines sobre los hechos relacionados a inseguridad o al menos hasta ahorita ese es lo que parece.

El llamado cambio de timón, parece que fue pero callar periodistas, activistas y personas “incómodas” que no comparten el hecho que en Guanajuato la guerra parece no terminar, ni siquiera tiene indicios de que así será.

D´Vinci31 julio, 2018
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Por: MakaBrown

Hacia un poco de fresco, pero con el calor de la fogata y de las cervezas apenas y se sentía. Fuimos de los primeros en llegar y nos tocó ver cómo iba llegando gente, gente y más gente.

El cerro de la Bufa se iluminaba cada vez más con las fogatas que preparaban en los diferentes campamentos para la tradicional celebración del “Día de la Cueva” en Guanajuato.

-Destápame otra cerveza le dije a Daniel mientras ponía más leña a la fogata.

-¿Clara u oscura? , me preguntó.

-Es igual, el efecto es el mismo, le decía con una sonrisa mientras alzaba los hombros.

Eran apenas las dos y media y Daniel se sentía cansado. Me dijo que se metería a la casa de campaña a dormir un rato.

Puse la música bajito para poder estar un rato con mi propio ser, mientras le daba vuelta a la asada. Ya había sido demasiada cerveza, pero no tenía nadita de sueño. Destapé la hielera, tomé unos hielos y me serví un buen trago de tequila.

La garganta me raspó tanto que cambié de música y puse unas rolas de Pepe Aguilar…

“Quédate un poquito más, todavía no es hora de abordar…”

-¿Me invitas un trago?… me dijo una voz tan sensual que hizo que me levantará como un resorte.

Era chica de unos veintitantos, delgada, de cabello negro, tan negro como la noche, su cabello rizado y su boca tan roja que me costaba trabajo verla a los ojos. Sus ojos igual eran negros y muy brillantes. Me estaba hipnotizando… Qué digo chica…. ¡Era una diosa!.

“Me estoy acobardando y lo ha notado…” se escuchaba en medio del cerro como si no existiera persona alguna por el lugar.

-Si no quieres no amigo, no te preocupes.

-Perdón, perdón, reaccioné al tiempo que ponía hielos en un vaso.

-Sin refresco.

Extendí mi mano y de un solo tragó se lo tomó, regresándomelo en señal de que le sirviera otro.

-Siéntate, por favor, le dije sirviéndole nuevamente.

– ¿Con quién vienes?, -le pregunté para no llevarme alguna sorpresa-.

–  “Aquí vivo”, me dijo mientras soltaba una carcajada.

– En serio, ¿con quién vienes?.

– Con nadie. Si es lo que quieres escuchar. Tengo algunas amigas que andan por ahí, pero se me desaparecieron “literal”.

-Si quieres podemos irlas a buscar, le dije en tono comprensivo.

-¿A buscar?, y como para qué o qué.

-Pensé…

– Sé lo que piensas me dijo. Su sonrisa era tan cautivadora que estaba consiguiendo que me enamorara -por no decirlo de otro modo-. (Debo beber más seguido de este tequila, pensé).

-Es bonita la noche, no crees, le dije mirándola fijamente.

-“Son las tres amor…  ya no es noche”.

-“Amor”, me dijo amor.

-“No vayas a interrumpirnos pinche Dany… pinche Dany… pinche Daniel no vayas a interrumpir… no te la perdono”, me lo repetía en mi interior una y otra vez.

-¿Crees en la magia?

-Le di otro trago a mi tequila.

– Noo, bueno… sí, depende.

– Tengo “besos mágicos”, me decía mientras ponía sus brazos tras mi cuello.

-Pensé que mi bella e inesperada amiga cerraría los ojos. Pero no. Comenzó a acercarse tanto a mis labios que tengo que confesar que me puso nervioson.

La tomé por la cintura y nos dimos el beso más espectacular que se puedan imaginar… “por donde vayas iré, con una venda en los ojos, lo que decidas haré, el amor cuando es verdad es uno solo”.

Un “click” se escuchó. Pensé que había mi corazón. Pero no… dentro de la casa de campaña alcancé a ver de reojo que Daniel nos estaba espiando.

-¡Maldito! pensé al principio, pero luego reviré y sabía que no era tan “mala idea” tener una imagen de aquella diosa.

– No me has dicho tu nombre… le decía al tiempo que la tomaba por la cintura.

“Noche”…  puedes llamarme “Noche”.

Y ocurrió lo increíble. Separó su cuerpo un poco del mío y comenzó a elevarse sin soltar mis manos. Pensé que mis fantasías eran a causa del alcohol, pero no. ¡Sus pies se levantaron del suelo!.  Nuestros brazos se extendieron y ella se elevaba cada vez más alto. Cuando estaba a unos dos metros se soltó de mis manos mientras sonreía con sus rizos al aire. Los “clicks” no dejaban de sonar.

Aquella chica se perdió en la oscuridad de la noche. “Y me bebí las estrellas, pidiéndole a cielo que un día regresaras…“ se escuchaba de fondo.

-¿Lo viste cabrón… lo viste? ¡No mames, nooo mameees!, fue increíble le decía exaltado a Daniel que me miraba asustado desde el interior de la casa de campaña.

Abrió la tela mosquitera, con el celular en la mano.

Buscó las fotos todo tembloroso. Ahí estaban… pero… no había tal chica. Solamente me veía a mí mismo alzando los brazos al cielo, con la mirada perdida, como intentando alcanzar algo… alguien…

La bocina marcaba las tres treinta y tres. Mientras continuaba la canción: “Y me bebí las estrellas…
buscando el lucero que tanto adoraba…”

D´Vinci27 julio, 2018
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Por: MakaBrown

La verdad dudamos mucho en acudir con la santera, pero ya estábamos ahí. El camino había sido largo y con este calorón parecía eterno.

Doña María abrió la puerta de mosquitero y nos invitó a entrar. Le contamos lo que nos pasaba: “Hemos visitado una docena de médicos y todos han coincidido”. No tengo nada según ellos, dijo Ely mi novia. Los pies me duelen mucho, siento como si los tuviera amarrados con un mecate. ¡Ayúdeme por favor, por favor!, le suplicaba Ely mientras se le ahogaba la voz en la garganta.

El Beto, Toño y Otilia se quedaron esperando en una banca de madera que estaba bajo la sombra.

Doña María se nos quedo viendo fijamente y fue muy tajante: “Es una persona que te tiene envidia, mucha envidia, es alguien grande, una mujer, y te esta haciendo un amarre”.

-¿”Un amarre”?, le pregunté. Pero, si estamos en pleno dos mil dieciocho, como…

-Mira mijo, si no crees, no se a qué has venido. Guardé silencio.

-Ese no es el problema. El problema es que seguramente, el muñeco con el que te están haciendo el embrujo está dentro del panteón del pueblo siguiente. Puedo visualizarlo (decía mientras tomaba su péndulo transparente), que está en el centro del panteón. Ahí hay un mezquite grande, no hay pierde, es el árbol más grande del panteón”.

– “Si no logran desenterrarlo… perderás la vida Ely. Se sentirás asfixiada y sólo tienen cuarenta y ocho horas para dar con el vudú.

Nos preocupamos demasiado al tiempo que nos levantábamos de aquellas sillas de plástico que tenía en su santería. La neta, nos la dejo caer cuando dijo sus “honorarios”, pero no había tiempo que perder. Sin titubear le pegué los dos mil pesos que me pidió y salimos corriendo.

En el camino, todavía con el aroma a incienso pasamos a la casa del Beto. Recogimos tres palas y un pico y los subimos a la camioneta.

Levantamos un polvaderon los siguientes 25 kilómetros. Según tomamos el camino de terracería porque nos quedaba más en corto.

Llegamos directo al panteón. Era un cementerio viejo y descuidado, no podía imaginarme cómo alguien quería hacerle daño a Ely… y por qué, era lo que nos preguntábamos.

-¡Allá está!, grito Otilia. Nos pusimos a observar el mezquite que nos había descrito la bruja. No lo pensamos dos veces, comenzamos a cavar. La tierra no estaba muy dura, tal vez debido a las lluvias de los días pasados.

-¿Quieres agua?, me decía Ely mientras me secaba el sudor de la frente. Tomé la botella de plástico y de dos tragos me la terminé.

El hoyo ya tenía casi un metro y medio de profundidad. Ahí estaba. Era una pequeña toalla roja enrollada con cuidado, adentro estaba un…

– ¡¿Qué hacen?!, ¡Arriba las manos!. Era la policía. Nos cayó en el preciso momento en que dábamos con el objetivo.

Soltamos las palas y el pico. Nos pusieron contra la pared, nos esposaron y nos subieron a la patrulla.

Afortunadamente Otilia alcanzó a recoger la toalla roja y se la metió adentro de su falda.

En barandilla les dijimos que no estábamos haciendo nada malo, tratamos de explicarles que buscábamos un muñeco vudú. Pero los oficiales se cagaban de la risa.

– “¡No mamen, creen que somos sus pendejos o qué!”.

– “Por favor, déjenos ir”, les decía Ely todavía con el dolor en las piernas y la sensación de que le oprimían el cuello.

– “Pues si no se mochan, se van a quedar aquí toda la noche”, dijo el más panzón de los polis.

-Me imagino que en aquel pueblo nunca agarraban a nadie, y querían desquitarse con nosotros. Las celdas estaban vacías, por lo que en una pusieron a Ely y a Otilia y en otra a nosotros tres.

Ya estaba oscureciendo y comenzaba a darnos hambre. De pronto Otilia soltó una carcajada que parecía venir del mismo infierno.

– “¡Otilia, nos has asustado, qué onda contigo!”, le dije.

– Miren… nos enseñaba algo que no alcanzábamos a distinguir.

– ¿Un pañuelo?, le preguntó Toño.

– No es cualquier pañuelo, es “el pañuelo del poli”… ja, ja, ja, seguía riendo desenfrenadamente.

Se levantó la blusa, sacó la toalla roja aún llena de polvo, y la abrió. Era un muñeco con unos alfileres en las piernas y una soga en el cuello. Alrededor un mechón de cabello rubio -teñido- muy parecido al de mi novia. Al quitar los alfileres y la soga, Ely parecía que había vuelto a nacer. Se puso a llorar de felicidad por el hecho de no tener más el dolor que la afligía.

-Otilia tomó el pañuelo y con él hizo un nuevo muñeco. Con mucha saña lo picoteó por todo el cuerpo y con el mismo mecate se lo puso en el cuello hasta “asfixiarlo”.

El policía “menos gordo” entró corriendo y nos abrió las rejas… ¡váyanse, váyanse!, nos decía despavorido mientras se arrancaba la patrulla a gran velocidad.

Desde ese día Otilia se convirtió en la bruja número uno de la región, bajándole la chamba a la Doña Mary… ¡y yo que dudaba ir con la santera por estar en pleno dos mil dieciocho!.

D´Vinci26 julio, 2018
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Por: MakaBrown

Toda la vida traté de evadirlos. Tal vez por la incomodidad de expresar palabras como “lo siento”, o “recibe el pésame amigo” mientras daba abrazos. Nunca me gustaron, siempre la incomodidad de estar en un lugar triste me deprimía. El olor a café y cigarro hacían que se me revolviera el estómago. Cuando tenía siete años, el funeral de mi abuela materna me pegó tanto, que terminé en el hospital. Simplemente perdí el conocimiento y cuando desperté estaba recostado en una camilla de la clínica del pueblo.

Pero este no era un funeral cualquiera. Era MI funeral. Creía que había visto de todo en la vida… y ahora “muerto” podría presenciar algo que jamás me hubiera imaginado. Mis hermanos me ayudaron a vestirme mientras me daban palabras de aliento. “Todo estará bien” me decía mientras apretaba mi mano.

Era una tarde nublada, negra… muy negra. La lluvia no tardaría en llegar. El panteón era como un campo de golf. Las criptas estaban enterradas y apenas una pequeña plaquita decía quienes estaban en su última morada. Me puse mis lentes negros y un sombrero. La camioneta en la que me trasladaron se estacionó apenas a unos cuantos metros de donde estaba la gente. No era mucha, pero la que estaba me daba gusto que me acompañara. Eran mis mejores amigos y los familiares más cercanos.

Todas las miradas apuntaban hacia mi lento caminar. A pesar de que me escogieron un cuerpo “joven y atlético” era de los primeros robots con un disco duro con toda la información de mi cerebro.  Soy un prototipo de la nueva generación de robots con cierta “sensibilidad” soy un KM-8102, gracias a la tecnología de punta que se desarrolló en el planeta. ¿Qué cuánto me costó?… ¡uf! Ni lo piensen. De hecho apenas me alcanzaron todos mis ahorros para estar presente ese día. A pesar de que Apple tiene todos los derechos de mi mente, sólo puedo tener acceso a este día. HOY.

Esas cláusulas en el contrato fueron las que no me gustaron del todo. Toda la información de mi cerebro se podía “reproducir” con un simple “copy-paste”. Pero no importaba. Lo chingón del asunto era que podía observar y sentir cómo me sepultaban, y lo más importante saber quiénes estaban ahí.

Había otra cláusula sobre los derechos de transmisión, por lo que solamente había un medio de comunicación, el cual ya con treinta y siete años de experiencia en la red: notus.com.mx se hacía presente para dar a conocer mi sentir. Se aclaró que no habría entrevistas para respetar mi duelo. Sin embargo las cámaras no dejaban un segundo de enfocar mis párpados metálicos que no soltaban una lágrima ni por error.

Con otro robot (mucho menos desarrollado que yo, jajajaja… pero mucho menos), de hecho de aquellos que se inventaron por el año 2018, tomó mi ataúd para comenzar el descenso. Me preguntaron que si quería verme por última vez. A lo que asentí. En vida nunca vi un cuerpo cuando lo sepultaban. Sentía que podían revivir y pegarme tremendo susto. Hoy era diferente. Era yo a quien estaban sepultando.

Me acerqué cuidadosamente al tiempo que abrían la caja. Ahí estaba, tranquilo, con los ojos cerrados como si durmiera plácidamente.  Nunca llegue a imaginar tanta paz, tanta tranquilidad. Ahora ese cuerpo y esa alma descansaban. Pero no mi mente.

No se si fue buena idea invertir toda mi fortuna para ese momento. A fin de cuentas seguía pensando y me sentí un poco molesto verme tan relajado, mientras mi mente se volvía loca adentro se esa “lata de sardina”. Guapo, joven, musculoso… pero fierros al fin y al cabo. ¡No mi mente, maldita sea!.

Un relámpago nos puso en alerta. Pero no tuvimos tiempo de nada. El agua llegó a cántaros mientras mis amigos y hermanos trataban de cubrirme con un paraguas. Fue muy tarde. Apenas unas gotitas fueron suficientes para que lo delicado de mis sensores hicieran corto. Sólo recuerdo que esa chatarra me duró muy poco el gusto. Ahora estoy almacenado en un servidor de la Apple Corp. Soy una simple copia de seguridad, entre tantos y tantos archivos. No se si mi familia algún día pueda sacarme de aquí, no lo sé. Lo que si puedo recalcarles, es que nunca me gustaron los funerales, ni siquiera el mío… siempre traté de evadirlos.

D´Vinci2 junio, 2018
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Por: MakaBrown

La “Chikis” era una mínima joven, pero “en edad de merecer”.  Y eso lo sabía perfectamente “El Negro”. Todas las noches la acechaba esperando el momento exacto para declararle su amor. Y con mayor razón, ya que no había más gatos por el barrio, podría decirse que era el gato macho alpha, líder de la colonia… el único. Y al no haber más competencia, la “Chikis” pronto caería en sus garras.

La “Chikis” no era una gata normal. Pasar tanto tiempo junto a la ventana, observando a los perros callejeros y esperando la visita de su amado, consiguieron dos cosas. Una, que gruñía como si fuera un perro, de hecho, solamente le faltaba ladrar. Y por otra, hacerla una eterna enamorada.

La luz del sol le calaba en sus pupilas que se dilataban y no podía dormir sus dieciocho horas de ley. Un día, la Chikis veía videos de los avestruces, y desde ese momento, cubría su cara, echándola hacia abajo, cubierta por sus patas, como si estuviese rezando, para que no le molestara la luz y poder dormir tranquilamente.

Una tarde cualquiera, a un pequeño ratón se le ocurrió meterse a la casa. ¡No lo hubiera hecho!. La Chikis sacó su instinto de cazadora y el pobre ratón llegó hasta el fondo de su panza.

La niña aquella, de nueve años la regañó. ¡”Chikis”, te comiste el ratón!, ahora cómo lo vas a sacar. Lo que no sabía la niña era que “El Negro” ya había hecho de las suyas. La panza de la Chikis creció tanto como sus tetitas. Parecía que iba a explotar.

Con este calor, la pequeña minina simplemente no se hallaba. Se acostaba en el fresco suelo esperando explotar. La niña le preguntó a su mamá que si la gata tendría gatitos… Buscó en YouTube “Música relajante para gatitas embarazadas” y le puso los audífonos.

Luego de un rato…. la gata explotó. Tuvo cuatro… ¡ratoncitos!

-¡Te lo dije “Chikis”, te lo dije!. Era un ratoncito negro (como su padre), uno blanco con negro (como su madre) y dos blancos que nunca se supo de dónde… tal vez de los abuelos.

Pasaron los días y los ratoncitos comenzaron a abrir sus ojos. Las orejas redondas se hicieron en forma de triángulo y … comenzaron a convertirse en lindos gatitos.

Desde ese día, la niña sabe que las gatas tienen que comer ratoncitos, y que con los días se van convirtiendo en bellos gatitos.

 

 

 

D´Vinci14 marzo, 2018
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Nota importante: Todos los personajes de esta y las demás historias son ficticios, producto de la mente del autor. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. MakaBrown

¿Ya pasaron los niños vendiendo leña?, nos preguntó nuestro vecino temporal en el cerro.

No, respondimos… de haber sabido nos hubiéramos ahorrado los arañazos.

Eran las dos de la mañana. El clima estaba templado y las cervezas apenas y nos caían bien en la oscuridad de la noche. Cientos de casas de campaña se iban instalando a la orilla del camino de terracería por donde veríamos en primera fila la velocidad de los autos del rally.

Había todo tipo de vehículos que llegaban rápidamente, como si se tratasen de los mismos pilotos que competirían. Algunos bajo los influjos del alcohol, otros en un ambiente familiar.  Algunos caminaban con lámpara en mano buscando la mejor zona (y sin tanta piedra) para instalarse y descansar un rato.

Nosotros llegamos temprano, precisamente para escoger una buena posición. La verdad, rezamos porque no nos tocará a nuestro lado algún grupito de escandalosos. Tuvimos suerte. Del lado izquierdo una familia. Del lado derecho un par de jóvenes, tranquilos, buena onda que venían a disfrutar del evento.

Llevábamos de todo un poco, lo que sí se nos olvidó fue el machete. La familia de al lado nos prestó el suyo y fuimos a la búsqueda de leña. No había mucho que escoger en esa parte desértica del cerro. Si acaso unos cuantos huizaches secos con los que nos espinamos por la desesperación de que no había ninguna rama seca.

Cuando los chavos de al lado se acomodaron con sus cosas, lo primero que nos preguntaron era que si ya habían pasado unos niños.

-¿Ya pasaron los niños vendiendo leña?, nos preguntó nuestro vecino temporal en el cerro.

-No, respondimos… de haber sabido nos hubiéramos ahorrado los arañazos.

Hicimos la fogata con lo poco que encontramos y con algo de carbón que llevábamos. Nos pidieron que sí podían asar su arrachera en la parrilla, a lo que asentimos.

Perdimos la cuenta de las cervezas… y todo mundo se fue a dormir. Me quedé despierto toda la noche, viendo las estrellas. Pareciera muy romántico, pero la verdad era que con lo limpio del cielo, tenía años que no las veía de ese modo.

Empezaba a cabecear un poco, mientras las brasas en el suelo me susurraban que en poco tiempo se extinguirían.

-¿No compra leña?

Pensé que estaba soñando, pero a mi lado tenía a dos pequeños niños, tendrían unos ocho años a lo mucho.

-¡Niños!, les dije. Me asustaron. Los estuvimos esperando todo este rato.

-¿Necesita un poco de luz?, me dijeron aquellos pequeños.

Se veían cansados y con las caritas tristes y polvorientas.

-Claro, …déjenme toda. Cada uno traía en su espalda tres troncos medianos. Les ayude a quitárselos.

-¿Ya cenaron?, les pregunté.

-Gracias… mejor si nos regala un poco de agua.

Tomé un par de desechables y una garrafa de la hielera. Su sonrisa se les iluminó al tiempo que la llama de la fogata volvía a iluminar la oscuridad. Tomé mi cartera y saqué un par de billetes.

-Muchas gracias por todo… me dijeron mientras se perdían en la oscuridad.

Cuando empezaba a amanecer, aquellos troncos seguían encendidos. Todos me preguntaban que dónde los había obtenido. Les conté la historia de los niños. Pero… algo raro estaba pasando, pues me veían de un modo extraño.

-¡En serio… eran dos niños!, les compré toda la leña que traían. El sol ya dejaba ver sus primeros rayos.

Un policía que se encontraba cerca para dar seguridad al evento me alcanzo a escuchar.

-Amigo… eso no es posible.

-Por qué no oficial, le pregunté.

-Aquí no hay niños vendiendo nada. Por seguridad esta estrictamente prohibido que menores de edad vendan leña.

-Pero eso es injusto, le reclamé al policía, además, es necesario… es un servicio, no hacían nada malo.

-Amigo… (me dijo en otro tono el poli) el año pasado murieron precisamente en este lugar dos niños de ocho y nueve años. Vendían leña. Nadie supo que les pasó. Los encontraron tirados con sus caritas llenas de tierra. Por eso se decidió que los menores no podían comercializar nada… ni siquiera leña.

El primer auto pasó a tal velocidad, que no pude ni siquiera verlo. Mi mente estaba en la luz de la fogata. En la luz de la montaña y en las caritas de ese par de niños fantasma.

Esaú González13 marzo, 2018
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Guanajuato, Guanajuato

La aclamada llegada de la Policía Militar, en su momento la gendarmería o bien el programa Escudo en Guanajuato parecen no dar resultados, ni siquiera funcionar, pues a cualquier hora del día y en cualquier punto se cometen homicidios, asaltos, secuestros y la respuesta es: nula.

En Guanajuato no hay autoridad que pueda revertir el efecto “nido de cucaracha” por llamarlo así, pues hace años se decía que los muertos y delincuentes venían de Michoacán u otros Estados y ahora es al contrario que por ejemplo el Gobienro de Querétaro ya implementa operativos para evitar la entrada de maleantes de Guanajuato a esa entidad.

Ya sea con mando único, militares, ministeriales, policías municipales, federales o el que sea ha podido al menos dar un poco de respiro a la población de Guanajuato que se siente vulnerada en todos los aspectos ligados a la seguridad, ya sea personal, patrimonial económica, entre otras.

Aquí el discurso ya no es creíble y mucho menos las acciones que se han emprendido, ni siquiera las autoridades están seguras o al menos tienen la garantía de usar una arma para defenderse, pues la estrategia de esas personas ligadas a actos delincuenciales son tan rápidas, seguras y certeras en sus ataques que la reacción para apresarlos, contratacarlos o al menos saber que están es tardía.

La pregunta seria ¿Y la famosa policía militar, dónde quedó en Guanajuato?, pues se habló tanto de la llegada de este cuerpo policial que sólo se les ve en algunas plazas comerciales, en retenes de tránsito municipal y algunas veces con policías municipales, pero no se conoce si al menos cuentan con algo llamado reacción inmediata, estrategia militar para tiempos de “guerra” o realmente a qué vienen.

D´Vinci29 enero, 2018
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Cierto día frío y lluvioso tres “maistros” albañiles chambiaban en la cimentación de una gran obra. En cierto momento un hombre se acercó a ellos y les preguntó qué hacían.

El primero le respondió: “¿Pos que no ve?, aquí en chinguiza, picando piedra pa´poner la cimentación. Con este friecito ni se puede trabajar a gusto. Ya me duelen los huesos y luego pa´la chingadera que nos pagan”.

El segundo también contestó: “Pues lo bueno es que hay chamba. Aunque de todas maneras el crédito se lo va a lleva el arqui y la administración; pues cuando terminemos, la placota solo traerá sus nombres, y a nosotros ni quien nos pele, y conste que nosotros somos los que nos llevamos la friega”.

El tercero los observaba a unos metros. El agua caía sobre su rostro y con ambas manos sujetaba la pala, sacando tierra de aquel agujero de cimentación.

-“Nosotros, -respondió- hacemos vida. Procuramos salud, y lo más importante ¡aquí nacerán las nuevas generaciones de la ciudad!. Aquí construimos el Hospital Materno más importante de la región. Sé que tal vez no me toque chambiar durante toda la obra, sin embargo, la parte que me corresponde será tan importante como cualquier otra etapa del Hospital. Aquí se escuchará el llanto de los bebés al nacer, la sonrisa de los niños al saber que ya están en este mundo… el saber que están vivos”.

Con esta reflexión empezamos la semana. No importa cuál sea nuestra actividad, nuestra labor en la sociedad, en nuestra ciudad, en nuestro pueblo, en nuestro rancho. Lo importante es saber qué es lo que estamos haciendo, y lo más importante: saber cuál es nuestra misión en la vida, y estar agradecidos por ello.

Soy D´Vinci y espero todos tus comentarios… ¡excelente inicio de semana!.

D´Vinci8 noviembre, 2017
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Lo que a continuación les narraré, es sólo un cuento. Es parte de la sección de entretenimiento.  No tiene nada que ver con la vida real, y si hubiera algún parecido… es mera coincidencia. Gracias por tu tiempo de lectura.  D´Vinci.

Cuando conseguí trabajo como velador en aquella universidad, mis compañeros me advirtieron que por las noches se escuchaba ruidos extraños en los pasillos y en el interior de los salones, concretamente en la biblioteca.

La verdad yo no creo en fantasmas, bien dicen que mejor hay que temerle a los vivos, porque no falta que te saquen un filero o una fusca. Por si las las moscas siempre cargaba mis “balas frías”, -uno nunca sabe-.  Igual y algún vago se le hace fácil… y pues, ahí sí… ¡con todo!.

Pasaron varias semanas y todo era tranquilidad. Ni ruidos, ni nada. Me la pasaba navegando en el Face, casi no publicaba nada, nomás me la pasaba viendo que subían los demás. Para ponerle sabor al caldo me ponía a ver historias de terror en Youtube, para que tuviera un poco de sabor el caldo. Pero ni así.

Pero las cosas cambiaron. El pasado jueves 2 de noviembre no hubo clases. Y estaba en mi cubículo de seguridad viendo a través de las cámaras.  Todo era tranquilidad. Pero a eso de las tres de la mañana, la cámara cuatro registro movimiento en uno de los pasillos.

Tomé mi lámpara, y mi navaja. Alguien se había metido. En el segundo piso de la nave de la izquierda, alcancé a ver algo subiendo las escaleras.

-¿Quién anda ahí?, grité.

El silencio era inmenso.

-¿Quién anda ahí?, repetí  con mayor fuerza mientras me acercaba a donde iniciaban las escaleras.

No hubo respuesta. Subí los escalones de dos en dos y ví como un alguien que traía una mochila en la espalda se metía en la biblioteca.

Llegue hasta donde estaba el ventanal y ahí estaba una chica sentada con un libro sobre la mesa.

Estaba llorando.

-Me miró con tristeza y me pidió de favor que la dejara estudiar.

¿No sabes qué hora es?, le pregunté, ¿por dónde entraste?-

Por favor, tengo examen mañana en mi última oportunidad. Si lo repruebo me expulsaran de la uni.

Es que no es correcto lo que hiciste. Está prohibido ingresar fuera del horario de clases.

¡Por favor, te lo suplico!, sólo estaré un par de horas.

Está bien, le comenté, pero prométeme que me avisarás cuando te vayas para abrirte la puerta.

¡Gracias, te lo agradezco infinitamente!, aunque… no sé si sea necesario avisarte, no quisiera molestarte.

Me salí de la biblioteca y me escondí cerca del macetero que estaba en el pasillo. Tomé mi celular y saqué algunas fotos de aquella misteriosa estudiante. Era muy joven y muy bella. A pesar de la tristeza que tenía en el rostro, una expresión llena de preocupación y desaliento.

Tomé dos fotos y las subí al Face. Publiqué “Ojala y todos tuvieran el mismo entusiasmo para estudiar”.

Al día siguiente mi compañero de guardia me preguntó qué porque había subido esa foto. Le dije que no tenía nada de malo.

Es que subiste una foto de la biblioteca… vacía. No hay nadie, y se puede malinterpretar por parte de la dirección, como que insinúas que a nadie le interesa estudiar.

Cuando preparaba mis cosas para salir del turno, me mandó llamar la directora. La historia que me contó me dejó helado.

“Se llamaba Andrea. Era una chica muy bonita y muy estudiosa. Pero no podía pasar una materia desde que sus padres se separaron. Se volví triste y distraída. Uno de nuestros guardias la encontró colgada en la biblioteca. Eran las tres de la mañana y en medio del libro dejo una carta: “Perdónenme, sólo quería ser mejor, Andrea”.

Inmediatamente eliminé la foto de mi muro del Face. Cuando vi la galería de imágenes de mi cel ahí estaba, viendo hacia la ventana con una gran sonrisa. Tal vez contenta de habernos acordado de ella en este día de muertos. Descansa en paz Andrea.

Redacción24 octubre, 2017
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Irapuato, Guanajuato

Mientras que elementos del Ejército Mexicano “montaban” retenes en los principales accesos y salidas de Irapuato su presencia al parecer no es suficiente, pues hubo una balacera a un costado de la central de bomberos y otras dos personas asesinadas y sus cuerpos abandonados en una carretera.

A pesar de que se pudo apreciar un aumento en la cantidad de efectivos federales realizando operatividad en el municipio, el tema de inseguridad pareciera que no “guarda respeto” a los militares que dentro de sus estrategias se instalaron en diversos puntos del municipio cuando internamente se protagonizó una balacera a un costado de bomberos.

En está balacera murió  Gerardo Leyva Vázquez alias el ” Botanas “, quien tenia 20 remisiones por diversos delitos entre ellos robo, riña, intoxicasre en la calle y que murió a balazos, luego de que aparentemente los ocupantes de una motocicleta decidieron dispararle a él y a otras dos personas que resultaron heridas.

El detalle aparte del fallecimiento de esta persona y otras dos más halladas a unos metros de la carretera a Salamanca frente a la comunidad de Cuarta Brigada, todo esto en menos de 10 horas y sin que se diera a conocer que hubo detenidos.

La “llegada” de la milicia o el aumento de sus acciones parece no limitar a a delincuencia en el municipio y por el contrario los hechos delincuenciales se generan de manera continua con o sin la presencia de alguna instancia de seguridad municipal, estatal o federal.

D´Vinci18 octubre, 2017
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-¡Échate otra we!, me decía el futuro ingeniero químico mientras me daba un vaso con agua de horchata y alcohol del noventa y seis.

Apenas llevaba un vaso pero ya sentía que el piso se me movía. Algunos cantaban, otros discutían, otros estaban en la fogata muy pensativos. Unas chicas bailaban. Se podía respirar un aire de celebración.  Un aire de esperanza. El saber que terminaban su carrera como químicos y como enfermeras hacían que todo fuera felicidad.

No supe exactamente cuánto bebí ( de hecho perdí la cuenta al cuarto trago). Pero de lo que sí me acuerdo fueron de varias imágenes y varias palabras de los egresados.

-Mira mi cabrón… me decía uno de los chavos que traían puesta una bata blanca… bueno, ni tan blanca, porque entre la fiesta, los “autógrafos” y el baile, más bien lo dejamos solamente en “una bata”.

-Mira mi cabrón. Me lo repetía por enésima ocasión  mientras sostenía su vaso con agua loca. Cuando nosotros preparamos el agua –loca-  por cada doscientos litros, le ponemos veinte litros de alcohol, del rojo, ¡no te vayas a confundir puto, con el azul!, porque te quedas ciego, ja,ja,ja,ja, reía tan fuerte que sus carcajadas asustaron a los patos que se encontraban dormidos en la Presa de la Olla, junto al Embarcadero, mejor conocido como “El Embriagadero”.

Agregamos otros diez litros de mezcal, diez de charanda y cinco de vodka. Cuando el preparado es para nosotros, utilizamos los toneles nuevos – señalando los tambos de basura donde el agua ya estaba a la mitad-. Le ponemos el concentrado de horchata con una cuantas latas de leche ¡zas!, canela, un chingo de azúcar… hielos y … ¡Pa´dentro!. No le vayas a decir a nadie que te pasé la recete mi cabrón, porque es receta secreta. Para menearle usamos escobas.

-¿No manches, neta todo eso nos estamos tragando?, le pregunté mientras veía los puntitos de “canela” sobre el agua.

-Simón we. Pero no te asustes, la escoba es nueva. Si es para otras facultades, ¡usamos escobas usadas!, jajajajaja, nuevamente los patos hacían su alboroto ante las tremendas carcajadas.

Brindé con mi amigo de ocasión y me puse a bailar “quebradita” con unas chicas que andaban todavía más ebrias que yo. Apenas y nos podíamos parar, pero las risas, el baile y el cachondeo nos acompañaron por toda la noche.

Casi al amanecer… parecíamos zombies, pero como los buenos bebedores, aguantamos hasta el final. Hasta la cúspide…. Hasta el climax de la fiesta: “La quema de batas”.

Uno a uno fue quemando –literalmente-  su bata en la hoguera, daban gracias a Dios, a sus padres, a sus amigos y compañeros. Un momento indescriptible, el llanto en los ojos de todos los presentes no podía faltar. No había alguno que fuera discreto.

A todo pulmón y con el llanto en el alma, se despedían de su generación. Los nuevos ingenieros en química y los nuevos licenciados en enfermería comenzaban su vida profesional.

Cuatrocientos litros de agua loca. Cuatrocientos litros de llanto. Cuatrocientos litros de felicidad. Dos tambos de doscientos litros cada uno hicieron que ese momento fuera inolvidable. Más allá de los borrachazos, guacareadas, bailongo, presuntos embarazos, raspones… olor a las batas quemadas…

Hoy que leo la nota de unos “niños” que prepararon quinientos litros de “agua loca”, quedé un poco sorprendido, y lo digo por varias cosas: Jamás igualarán el momento, jamás igualaran el objetivo… jamás.

Lo que sí es cierto, es que en cantidad nos ganaron, más no en la calidad de una buena borrachera, con todo el sabor una buena “agua loca”.

 

 

Esaú González28 septiembre, 2017
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Irapuato, Guanajuato

Al regidor del Partido Verde Ecologista de México, Daniel Ruiz Barragán se le olvidaron sus momentos “mozos” como fotógrafo y como comunicador, pues ahora en su envestidura pública, regañar a un reportero y decirle que estaba muy molesto porque se informó o se inconformó, porque que usualmente no se le encontraba en la presidencia hace parecer igual o peor a esos funcionarios que parecen hechos a mano.

El regidor increpó al reportero Mauricio Coss en la presidencia municipal, este último, fue realizar su trabajo habitual en el cuestionamiento de diversos temas apegadas a su trabajo como periodista y a Ruiz Barragán como regidor del municipio y que si bien es una de sus obligaciones (informar), lo primero que hizo fue hacerle hincapié al comunicador sobre su molestia.

Daniel Ruiz egresado de la carrera de comunicación en la UDL y fotógrafo profesional, antes de ser regidor, le dijo al reportero que estaba bastante molesto, pues no le había parecido una nota en la que se había puesto en evidencia que tanto él como sus compañeros  se la pasaban el la socialite como se expuso en la nota publicada con título —– Regidores y síndicos de Irapuato se la pasan de “socialitos”; sólo “grillan en sesiones- en la que se hacía referencia que difícilmente existía la posibilidad de verlos para cuestionarlos.

En esta ocasión el regidor del verde le quiso dar una clasesitas al reportero y decir que él también es comunicador, que el uso de adjetivos se utilizan en columnas y que por poco y ya no lo iba atender, cosa que podría ocurrir, después de esta publicación, aunque se le olvida que su trabajo no es privado y que hubo una elección en la que una de las premisas es que su sueldo, cargo y acciones que realice o deje de realizar son ciudadanas y no a título personal.

Se le olvido al regidor que si bien se justificó que por su agenda de trabajo es complicado verlo en la presidencia, también se le olvidó que entonces debería de instruir a una secretaría de hablar con la verdad o de plano despedirla si es que sólo sus tareas se centran en negar que uno u otro regidor o síndico están en presidencia.

Daniel Ruiz Ruiz, el licenciado en comunicación cómo él mismo se hace notar, con su frase “hay que tener los pelos e la burra en la mano” diciendo que para publicar hay que contar con información fidedigna, entonces no leyó la nota en la que se dice cuándo, a quién, dónde y cómo se dan detalles de la falta de “asistencia” de regidores y síndicos a la presidencia.

Regidores y síndicos de Irapuato se la pasan de “socialitos”; sólo “grillan en sesiones”

D´Vinci27 agosto, 2017
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-¿Entonces llega un punto en el que puedo conocer mi “Yo” totalmente?, le pregunté.
-Deberías.
– Pensé en un millón de cosas: En mi subconsciente, en mi consciente, en mi pasado, en mi presente, en lo que está por venir, en lo que he realizado y lo que he dejado de hacer.
Pensé en la ventana desconocida de Johari. Pensé en googlearme (pa´ver si encontraba alguna pista). Le eché un ojo a toda la historia de mi muro del feis (y del tuyo que me estás leyendo). Pensé en todo lo que he aprendido de las personas que me he rodeado… y descubrí muchas cosas… Entre otras, que a pesar de ser tan analítico… no termino de comprender el comportamiento humano. A pesar de los ciclos de vida que todos tenemos, a pesar de la repetición de los patrones en nuestros procesos, en nuestra vida diaria. Siempre … o sea siempre… “algo” rompe el espiral que debería tener una continuidad.
Me volví a googlear -pensé, “no vaya a ser la de malas que no me busqué por mis apodos”-… Y nada. Lo que hay en redes… lo que me has dicho, escrito o expresado por cualquier medio… es algo que ya sabía… o creía saber.
Pensé en que si todos estamos “interconectados”, igual y un pedacito de lo que vuela por el aire lo pesco. Algo de ti… algo de todos.
Repasé mi película… com-ple-ti-ta… hasta llegar al día de hoy. De repente me pregunté si estaba haciendo bien o mal las cosas en mi vida. ¿Pero quien sabe en realidad qué es bueno… o qué es malo?. Igual y algo bueno para mi, es algo horrible para ti… y viceversa.
Ni es mi cumpleaños… ni es año nuevo (NI EL ESPERADO 2018)… tal vez por ser un día común tenía que hacer esta reflexión. Sin pretextos. Sin excusas. Y aunque estoy consciente de quien soy… la verdad no estoy seguro si es TODO lo que soy. Por eso tengo una gran duda. Por eso la gran pregunta. ¿Realmente me conozco?. Creo que aún no conozco mis límites. Más bien… estoy seguro que aún no conozco mis limites… porque creo que no tengo. Creo que soy como un ser mutante… que se adapta, cambia, vive y sobrevive bajo cualquier medio en que me desarrollo.
Decir que soy más alto, o más bajo; más fuerte o más débil; más grande o más chico; más poderoso o más equis; más cálido o más frío … tendría que que tener un comparativo… ¿comparado con quien?.
Entonces… cuando llego a un punto en el que creo conocerme… es cuando me doy cuenta que más me desconozco. No debería.
 
(PD. ¡Gracias por tu tiempo de lectura!. Somos un experimento social. Cualquier parecido con la coincidencia, es la mera realidad… no es cierto, es un mero cuento makabroniko). No tardo… voy en busca de mi verdadero “Yo”).


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